En los bosques de la aldea de Mae E-Laeb, en el distrito de Pai, la naturaleza no está protegida solo por la ley.
Está protegida por la fe, las creencias y las tradiciones transmitidas de generación en generación.
Para el pueblo lisu, el bosque es más que una fuente de alimentos o materiales.
Es un mundo vivo y sagrado, lleno de espíritu y significado.
Antes de entrar en el bosque, la gente debe hablar, pedir permiso y entrar con respeto.
El ritual Idama Lua no es solo una ceremonia.
Es un sistema vivo de conservación que protege el suelo, el agua y el propio bosque.
También es un espacio de aprendizaje, donde los ancianos transmiten su sabiduría
y donde los jóvenes aprenden su responsabilidad de cuidar la naturaleza.
Hoy en día, Mae E-Laeb todavía tiene bosques.
Todavía tiene agua limpia.
Todavía tiene seguridad alimentaria.
Y todavía tiene paz.
Porque aquí, la conservación no es solo una acción.
Es una forma de vida.
Crédito: IMPECT


